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Y el cachorro sigue farfullando tratando de tener vida dentro de su vida, como sombra insomne late y sabe que no se irá, la eterna certeza que carcome su inconsciencia: Que mientras esos labios besan su boca, es la memoria de otra ajena la que saborean.
Aun no ha nacido el chacal carroñero, que haya aprendido a cazar su propia gloria como los lobos, sino tan sólo han de comer las sobras de lo que aquellos a quienes tanto odian han dejado.
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