7 de abril de 2026

Raíces de hierro


Te declaré muerta para no morir yo.

Mis palabras fueron tajos, y tus ojos, el espejo de mi propia sangre,

buscando que mis palabras hirieran tanto como mi propio duelo.

​Pero los muertos no caminan, y vos no parás de volver.

Te miento y me miento:

sos el fantasma que todavía habita mi memoria.

​La verdad es que tu sombra no descansa;

ronda mis silencios y se admite como mi única musa.

Sos mi agonía y esa certeza amarga

de que hay pasados que, en lugar de irse,

se plantan en el presente echando raíces tan fuertes

que ya son parte de mí.


Lobo.

10 de enero de 2026

No. Esa es el adverbio más temido por aquellos que quieren imponerse a nuestros derechos.

También es la palabra más evasiva cuando nos enfrentamos a nuestro propio espejo, que nos devuelve una imagen cruda de lo que realmente somos.

¿Pero qué somos al fin de cuentas? o ¿Quiénes somos? Quizás depende de las vivencias que forman nuestro carácter. No todos nacemos en una cuna de oro y mimados por manos suaves que nos apoyan en todo, que nos acarician cuando estamos heridos.

Y ahí reside nuestra respuesta hacía el mundo: damos lo que recibimos y si no nos dan lo que queremos, el culpable es el otro. No uno mismo. Nos faltan los medios, las ganas, la paciencia y el valor para salir a buscar lo queremos y descargamos nuestra frustración con los demás.

Pero lo cierto es que nunca podemos anticipar las vueltas de la vida. No sabemos que acto de nuestra parte puede ser el boleto ganador, el que nos cambie, el que nos dé una oportunidad para empezar de nuevo.

No, no quiero seguir jugando el juego de quién cede primero. Silenciosos rostros me ven a través de limbos que desconozco, EL MUNDO PIDE SANGRE Y YO ME ESTOY DESANGRANDO. Y aún así sigo, agotado, caminando completamente quieto, en mi mente veo mil ramificaciones de posibilidades y no encuentro la salida y todo se vuelve tormento.

Me faltás vos.

Mis dientes mordieron la presa sabiendo que no podía retenerla, mis manos arañaron la dulce imagen de tu figura y destrozó toda posibilidad de lo que pudo haber sido.

Si, somos responsables de lo que nos toca, lo aceptemos o no.


Lobo.

15 de diciembre de 2025

 No siempre podemos comprender el alcance de nuestras acciones, te diría que a estas alturas se entiende que el karma se paga en esta vida por las cosas que hacemos en la misma, ni pasado ni futuro; somos artífices de nuestro propio destino.

A veces se me da por pensar por qué debería pagar lo que hice en otra vida y no sé si les pasa pero uno se imagina princesa o rey déspota y ahí toma sentido que en esta vida nos culeen de parados en plena avenida y haciendo fila, pero ¿Y si en otra vida fuimos una ameba, un caracol, en el plano más humano un labrador de manos callosas y astilladas o una pobre mina que vivía en un rancho lavándose con agua de pozo y comiendo una vez por día? entonces ¿Qué pagamos en esta vida? ¿Qué pecado es tan grande en otra vida como para que en esta nos vaya todo para el culo?

No. Para mí hoy en día pagamos algo de nuestro pasado, una mala decisión tomada o tal vez por no haberla tomado. Onda, te dejó tu chica y gritas "oh ¿por qué me pasa esto a mí?"  Idiota, le metiste los cuernos más de 15 veces con la hermana y la prima. Lógico que tenés que pagarla y no en otra vida, sino en esta; es ley de causa y consecuencia.

O la minita que se hace la fama de liberal y que se garcha a todos ¿Cómo esperas que te tomen en serio así? No te quejes si te toman para la joda si vos misma decís que te gusta la fiesta, los flacos nos hacemos los machos pero se nos frunce de inseguridad si una mina es más rápida que nosotros. Sabemos nuestros límites.

que se yo, continuaré con estos temas más adelante, por ahora dejo el debate abierto.


Lobo.

12 de noviembre de 2025

 ¿Por qué busco rosas si sé que tienen espinas?

Me descubro buscando la aprobación de fantasmas sin amor ni empatía.

La experiencia me enseñó a reconocer los patrones de mis actos

y ahora huyo después de la segunda oportunidad que doy.


NO ME LASTIMES MÁS.

                                Ni con tus gritos

                                                 Ni con tus SILENCIOS.    


¿No ves que estoy agotado?

Debe haber un Karma por pagar en esta vida de lo que hice en este mismo plano.

Debe haber un motivo para tanto desprecio ajeno... Y también propio.

A veces pienso que no me quiero, que me auto boicoteo,

que estoy en un mundo que no es el mío y me siento solo y triste.

Sin nadie más a quién contarle lo que me pasa a un espacio vacío

Silencioso.

¿Quién me lee después de todo? ¿De qué país, de que lugar del mundo?

¿Y si es así? ¿Por qué no me hablas?

Acá estoy, sin un abrazo que me consuele.

Sin un "Acá estoy" que me salve de mi propia humanidad.


Lobo.


18 de septiembre de 2025

    Popurrí


1. 

Aferrarse a una religión nunca fue lo mío; 

esa cosa rara de levantarse temprano un domingo para asistir a misa

o siempre vivir con la culpa de estar pecando por todo lo que digo, 

hago, pienso o siento.

No, tener una religión nunca fue lo mío.


                                                       Hasta que te vi mirarme.





2.

Esa cosa loca de volverse loco haciendo locuras que curan, que sanan,
cosa locas, vos ya sabés; 
como mirarte mirándome mirándote.
Y que cosa hermosa es entonces, ser una fría sombra 
que es abrazada lentamente, con el calor de tu mirada 
que como siempre, me renueva.




3.

Iluso, es aquel que juega para ganar un juego que fue creado
sólo para ser jugado.




4.

Pocos entienden el alma de un poeta.
no se trata de escribir en versos o prosa bellas y profundas frases celestiales 
inspiradas en una musa.
El poeta no puede amar una sola cosa o persona, nace con una visión del mundo
donde todo tiene más brillo pero también más oscuridad.
Ama a todas y lo llora todo; siente el mundo y le queda chico en el corazón.
El universo cabe en su mirada y se fragmenta su visión en mil partículas
de lágrimas y suspiros.
El poeta no nació para ser feliz; nació para que le duela la rosa, para llenarse del aroma de la ausencia, para estremecerse con la brisa del ocaso.
para gritar en silencio, para susurrar el desamor.

30 de agosto de 2025

 

                        Cuarto 103

 

 

El turno había llegado a su fin, al menos así lo había anunciado la fría y monótona voz del megáfono.

Isabella estaba secándose el cabello con un aire de alegre complacencia, Charly, aún agotado después de semejante maratón ya estaba casi vestido, fumando un cigarrillo recostado sobre un brazo en la cama desarmada, contemplando como su figura se fundía con el humo del cigarro y el vapor de la ducha de la que ella acababa de salir. –“Fue una buena revolcada”- Pensó mientras daba otra calada sonriendo.

Ella terminó de peinarse, se puso su campera corta y tomando su bolso le arrancó riendo el cigarrillo a Charly para tirarse encima de él una vez más, había sido una buena noche, siempre lo eran cuando estaba con él. Lo miró a los ojos un momento, la mataba su forma de mirar que tenía ese flaco; por mas que riera o solamente sonriera, sus ojos siempre parecían languidecer en una profunda, oscura y privada melancolía. Su sonrisa y esos ojos eran una combinación mortal para ella. Antes de levantarse de la cama y acercarse a la puerta de salida lo tomó por la perilla y le dio un profundo beso.

Isabella salió del cuarto con una sonrisa cómplice, satisfecha y picara, Charly sonreía mirándola mientras cerraba la puerta del cuarto 105. A su espalda una pareja se acercaba por el pasillo. Todo pasó en menos de un minuto.

Charly no necesitó darse vuelta para reconocer la voz de ella, la reconocería en un mar de gente gritando, tan fuerte como gritaba su corazón de golpe en un galope acelerado. –“Tiene que ser una puta broma”- Pensó –“Entre tantos Telos que hay en todo Buenos Aires ¿Tiene que venir justo a este?”-. Miró a Isabella y forzándose a sonreírle como si nada pasara, con una calma ensayada en el día a día donde las ausencias y la soledad son monedas corrientes, tomó su mano y se encaminaron por el pasillo, hacía la pareja, hacía el ascensor, hacía la salida.

La rubia estaba parada frente al cuarto 103, entre risas y prometedoras caricias de su pareja sacaba una foto al número de la puerta. - “¡Para la posteridad!”- Bromeaban entre ellos; ella era de estatura un poco más que media, unas curvas que tentaban a jugarse el alma en una sola mano, toda ella cuero, tacos altos y terciopelo negro.

Su pareja era, según juzgó Charly; otro cheto pelotudo.

Cuando la pareja dio paso a Isabella y a Charly, sus ojos y los de la rubia se cruzaron un instante y aunque ella no lo reconoció, él la conocía desde hacía mucho, de otros tiempos, de otras vidas, de otro piso de oficinas en la misma empresa.

Charly era portero, ella sabe Dios qué, pero ahí estaba, frente a él como tantas veces lo había estado, mirándolo sin verlo. Y él, muerto por dentro deseando jugar su única carta, lanzarla sobre la mesa y que explote el mundo. Decirle:

 

- “Discúlpame, pero ando medio oxidado en esto de decir las cosas que siento; como decirte que sos mi primer y último pensamiento cuando las luces del día se van apagando, y mi más sincera sonrisa cuando te veo aparecer de camino hacia mí. Que me pongo nervioso buscando algún tema de conversación para parecer interesante y seducirte o con la inteligencia, con la risa o con la suerte, pero me quedo callado, no me sale ni un “Hola” y siempre se me muere en un susurro un “adiós” cuando te vas… Quisiera decirte: dale, el tiempo pasa y no tenemos toda la vida para esperar que el destino decida lo que tenga que ser. Anímate a saltar conmigo y que el viento nos lleve. Pero puta madre, la angustia me recuerda que quién pega primero pega dos veces y yo estoy aterrado ante estos pequeños fragmentos de mi alma, vidrios rotos de un espejo.

Tu cuerpo son palabras en el viento

Sombra de ensueño son tus besos

Sueño del deseo es mi ilusión.

Te amo en la ausencia

Salvaje y dulce desconocida

Y me encuentro agonizando

En lo que podría ser            

                                       Y no es.”

 

Fue solo un momento que para Charly duró una eternidad, para la rubia un instante fugaz y el mundo siguió girando ajeno a los tiempos del amor de uno y del desinterés de otros. La pareja se perdió entre risas y besos en el cuarto 103, prometiéndose una velada de lujuriosa y feroz pasión. Charly entró al ascensor tomando de la mano a Isabella, quién se acurrucó contra su pecho cariñosamente. Charly le acarició con los dedos los cabellos de ella y la abrazó con ternura, escondiendo la sonrisa más triste que nunca tuvo y sus ojos que anunciaban un aguacero silencioso.

Mientras descendían hacia la calle, hacia el mundo y su implacable e indiferente tumulto de vidas, ruidos e historias, Charly miró a Isabella y pensó:

 

“Así como ella me ama, yo no puedo amarla igual porque amo a otra, que a su vez ama a otro ajena al dolor que me produce y quizás ese otro, ame a otra que indiferente a lo que él siente, espera a otro que la ignora y así sucesivamente en un ciclo interminable de apurados intentos de llenarnos con quién sea por el tiempo que sea con tal de sentirnos menos vacíos, menos solos…

Y si fuese así entonces sí,

 

                                          Quizás el amor sea un juego perverso.”

11 de agosto de 2025

No, no te creo


No te creo, no importa lo que hagas ahora para remediar el daño que produjiste; me importa lo que hiciste antes para que llegásemos a este momento.

A veces un "Lo siento" no basta.

¿De que sirve que pongas una misera curita al abrir de nuevo semejante tajo?


Lobo.