10 de enero de 2026

No. Esa es el adverbio más temido por aquellos que quieren imponerse a nuestros derechos.

También es la palabra más evasiva cuando nos enfrentamos a nuestro propio espejo, que nos devuelve una imagen cruda de lo que realmente somos.

¿Pero qué somos al fin de cuentas? o ¿Quiénes somos? Quizás depende de las vivencias que forman nuestro carácter. No todos nacemos en una cuna de oro y mimados por manos suaves que nos apoyan en todo, que nos acarician cuando estamos heridos.

Y ahí reside nuestra respuesta hacía el mundo: damos lo que recibimos y si no nos dan lo que queremos, el culpable es el otro. No uno mismo. Nos faltan los medios, las ganas, la paciencia y el valor para salir a buscar lo queremos y descargamos nuestra frustración con los demás.

Pero lo cierto es que nunca podemos anticipar las vueltas de la vida. No sabemos que acto de nuestra parte puede ser el boleto ganador, el que nos cambie, el que nos dé una oportunidad para empezar de nuevo.

No, no quiero seguir jugando el juego de quién cede primero. Silenciosos rostros me ven a través de limbos que desconozco, EL MUNDO PIDE SANGRE Y YO ME ESTOY DESANGRANDO. Y aún así sigo, agotado, caminando completamente quieto, en mi mente veo mil ramificaciones de posibilidades y no encuentro la salida y todo se vuelve tormento.

Me faltás vos.

Mis dientes mordieron la presa sabiendo que no podía retenerla, mis manos arañaron la dulce imagen de tu figura y destrozó toda posibilidad de lo que pudo haber sido.

Si, somos responsables de lo que nos toca, lo aceptemos o no.


Lobo.

15 de diciembre de 2025

 No siempre podemos comprender el alcance de nuestras acciones, te diría que a estas alturas se entiende que el karma se paga en esta vida por las cosas que hacemos en la misma, ni pasado ni futuro; somos artífices de nuestro propio destino.

A veces se me da por pensar por qué debería pagar lo que hice en otra vida y no sé si les pasa pero uno se imagina princesa o rey déspota y ahí toma sentido que en esta vida nos culeen de parados en plena avenida y haciendo fila, pero ¿Y si en otra vida fuimos una ameba, un caracol, en el plano más humano un labrador de manos callosas y astilladas o una pobre mina que vivía en un rancho lavándose con agua de pozo y comiendo una vez por día? entonces ¿Qué pagamos en esta vida? ¿Qué pecado es tan grande en otra vida como para que en esta nos vaya todo para el culo?

No. Para mí hoy en día pagamos algo de nuestro pasado, una mala decisión tomada o tal vez por no haberla tomado. Onda, te dejó tu chica y gritas "oh ¿por qué me pasa esto a mí?"  Idiota, le metiste los cuernos más de 15 veces con la hermana y la prima. Lógico que tenés que pagarla y no en otra vida, sino en esta; es ley de causa y consecuencia.

O la minita que se hace la fama de liberal y que se garcha a todos ¿Cómo esperas que te tomen en serio así? No te quejes si te toman para la joda si vos misma decís que te gusta la fiesta, los flacos nos hacemos los machos pero se nos frunce de inseguridad si una mina es más rápida que nosotros. Sabemos nuestros límites.

que se yo, continuaré con estos temas más adelante, por ahora dejo el debate abierto.


Lobo.

12 de noviembre de 2025

 ¿Por qué busco rosas si sé que tienen espinas?

Me descubro buscando la aprobación de fantasmas sin amor ni empatía.

La experiencia me enseñó a reconocer los patrones de mis actos

y ahora huyo después de la segunda oportunidad que doy.


NO ME LASTIMES MÁS.

                                Ni con tus gritos

                                                 Ni con tus SILENCIOS.    


¿No ves que estoy agotado?

Debe haber un Karma por pagar en esta vida de lo que hice en este mismo plano.

Debe haber un motivo para tanto desprecio ajeno... Y también propio.

A veces pienso que no me quiero, que me auto boicoteo,

que estoy en un mundo que no es el mío y me siento solo y triste.

Sin nadie más a quién contarle lo que me pasa a un espacio vacío

Silencioso.

¿Quién me lee después de todo? ¿De qué país, de que lugar del mundo?

¿Y si es así? ¿Por qué no me hablas?

Acá estoy, sin un abrazo que me consuele.

Sin un "Acá estoy" que me salve de mi propia humanidad.


Lobo.


18 de septiembre de 2025

    Popurrí


1. 

Aferrarse a una religión nunca fue lo mío; 

esa cosa rara de levantarse temprano un domingo para asistir a misa

o siempre vivir con la culpa de estar pecando por todo lo que digo, 

hago, pienso o siento.

No, tener una religión nunca fue lo mío.


                                                       Hasta que te vi mirarme.





2.

Esa cosa loca de volverse loco haciendo locuras que curan, que sanan,
cosa locas, vos ya sabés; 
como mirarte mirándome mirándote.
Y que cosa hermosa es entonces, ser una fría sombra 
que es abrazada lentamente, con el calor de tu mirada 
que como siempre, me renueva.




3.

Iluso, es aquel que juega para ganar un juego que fue creado
sólo para ser jugado.




4.

Pocos entienden el alma de un poeta.
no se trata de escribir en versos o prosa bellas y profundas frases celestiales 
inspiradas en una musa.
El poeta no puede amar una sola cosa o persona, nace con una visión del mundo
donde todo tiene más brillo pero también más oscuridad.
Ama a todas y lo llora todo; siente el mundo y le queda chico en el corazón.
El universo cabe en su mirada y se fragmenta su visión en mil partículas
de lágrimas y suspiros.
El poeta no nació para ser feliz; nació para que le duela la rosa, para llenarse del aroma de la ausencia, para estremecerse con la brisa del ocaso.
para gritar en silencio, para susurrar el desamor.

30 de agosto de 2025

 

                        Cuarto 103

 

 

El turno había llegado a su fin, al menos así lo había anunciado la fría y monótona voz del megáfono.

Isabella estaba secándose el cabello con un aire de alegre complacencia, Charly, aún agotado después de semejante maratón ya estaba casi vestido, fumando un cigarrillo recostado sobre un brazo en la cama desarmada, contemplando como su figura se fundía con el humo del cigarro y el vapor de la ducha de la que ella acababa de salir. –“Fue una buena revolcada”- Pensó mientras daba otra calada sonriendo.

Ella terminó de peinarse, se puso su campera corta y tomando su bolso le arrancó riendo el cigarrillo a Charly para tirarse encima de él una vez más, había sido una buena noche, siempre lo eran cuando estaba con él. Lo miró a los ojos un momento, la mataba su forma de mirar que tenía ese flaco; por mas que riera o solamente sonriera, sus ojos siempre parecían languidecer en una profunda, oscura y privada melancolía. Su sonrisa y esos ojos eran una combinación mortal para ella. Antes de levantarse de la cama y acercarse a la puerta de salida lo tomó por la perilla y le dio un profundo beso.

Isabella salió del cuarto con una sonrisa cómplice, satisfecha y picara, Charly sonreía mirándola mientras cerraba la puerta del cuarto 105. A su espalda una pareja se acercaba por el pasillo. Todo pasó en menos de un minuto.

Charly no necesitó darse vuelta para reconocer la voz de ella, la reconocería en un mar de gente gritando, tan fuerte como gritaba su corazón de golpe en un galope acelerado. –“Tiene que ser una puta broma”- Pensó –“Entre tantos Telos que hay en todo Buenos Aires ¿Tiene que venir justo a este?”-. Miró a Isabella y forzándose a sonreírle como si nada pasara, con una calma ensayada en el día a día donde las ausencias y la soledad son monedas corrientes, tomó su mano y se encaminaron por el pasillo, hacía la pareja, hacía el ascensor, hacía la salida.

La rubia estaba parada frente al cuarto 103, entre risas y prometedoras caricias de su pareja sacaba una foto al número de la puerta. - “¡Para la posteridad!”- Bromeaban entre ellos; ella era de estatura un poco más que media, unas curvas que tentaban a jugarse el alma en una sola mano, toda ella cuero, tacos altos y terciopelo negro.

Su pareja era, según juzgó Charly; otro cheto pelotudo.

Cuando la pareja dio paso a Isabella y a Charly, sus ojos y los de la rubia se cruzaron un instante y aunque ella no lo reconoció, él la conocía desde hacía mucho, de otros tiempos, de otras vidas, de otro piso de oficinas en la misma empresa.

Charly era portero, ella sabe Dios qué, pero ahí estaba, frente a él como tantas veces lo había estado, mirándolo sin verlo. Y él, muerto por dentro deseando jugar su única carta, lanzarla sobre la mesa y que explote el mundo. Decirle:

 

- “Discúlpame, pero ando medio oxidado en esto de decir las cosas que siento; como decirte que sos mi primer y último pensamiento cuando las luces del día se van apagando, y mi más sincera sonrisa cuando te veo aparecer de camino hacia mí. Que me pongo nervioso buscando algún tema de conversación para parecer interesante y seducirte o con la inteligencia, con la risa o con la suerte, pero me quedo callado, no me sale ni un “Hola” y siempre se me muere en un susurro un “adiós” cuando te vas… Quisiera decirte: dale, el tiempo pasa y no tenemos toda la vida para esperar que el destino decida lo que tenga que ser. Anímate a saltar conmigo y que el viento nos lleve. Pero puta madre, la angustia me recuerda que quién pega primero pega dos veces y yo estoy aterrado ante estos pequeños fragmentos de mi alma, vidrios rotos de un espejo.

Tu cuerpo son palabras en el viento

Sombra de ensueño son tus besos

Sueño del deseo es mi ilusión.

Te amo en la ausencia

Salvaje y dulce desconocida

Y me encuentro agonizando

En lo que podría ser            

                                       Y no es.”

 

Fue solo un momento que para Charly duró una eternidad, para la rubia un instante fugaz y el mundo siguió girando ajeno a los tiempos del amor de uno y del desinterés de otros. La pareja se perdió entre risas y besos en el cuarto 103, prometiéndose una velada de lujuriosa y feroz pasión. Charly entró al ascensor tomando de la mano a Isabella, quién se acurrucó contra su pecho cariñosamente. Charly le acarició con los dedos los cabellos de ella y la abrazó con ternura, escondiendo la sonrisa más triste que nunca tuvo y sus ojos que anunciaban un aguacero silencioso.

Mientras descendían hacia la calle, hacia el mundo y su implacable e indiferente tumulto de vidas, ruidos e historias, Charly miró a Isabella y pensó:

 

“Así como ella me ama, yo no puedo amarla igual porque amo a otra, que a su vez ama a otro ajena al dolor que me produce y quizás ese otro, ame a otra que indiferente a lo que él siente, espera a otro que la ignora y así sucesivamente en un ciclo interminable de apurados intentos de llenarnos con quién sea por el tiempo que sea con tal de sentirnos menos vacíos, menos solos…

Y si fuese así entonces sí,

 

                                          Quizás el amor sea un juego perverso.”

11 de agosto de 2025

No, no te creo


No te creo, no importa lo que hagas ahora para remediar el daño que produjiste; me importa lo que hiciste antes para que llegásemos a este momento.

A veces un "Lo siento" no basta.

¿De que sirve que pongas una misera curita al abrir de nuevo semejante tajo?


Lobo.



9 de agosto de 2025

 Historia de la princesa y el sapo


dom, 3 jun 2007, 20:09
Todo comenzó un día en que nació una bella doncella, su hermana, 
 la cuál era terrible culebrona envidiosa y le faltaba un grano mas 
para recibirse de choclo la maldijo profetizando
- "amarás a quién no te ame y por mucho que te esfuerces 
nadie te va a amar, zoqueta"-
Y así fue que la princesa siendo a la tierna edad de los quince años, 
era un terrible minón en potencia, y sin embargo no le daba pelota 
ningún chongo y ella, amando a todos los que no le daban pelota,
 se convirtió en flor de trola.
Zeus, quién sufría de unos pedos terribles, hacía bramar el Olimpo 
con sus sonidos y su aroma descomunal, así que erase que una vez,
 habiéndose silenciado su colon inmortal, mirose el trasero  
(nadie sabe bien por qué ni cómo lo logró) y mas allá, en las lejanías
de la tierra, vio él a esta pobre princesa doblegada en postrer 
de un vil muchacho que prometía amor eterno a cambio 
de una sobada patria (algunas minas creen esos cuentos),
indignado y un tanto envidioso de la suerte (de ella que le sobaba
el ganzo al nene, porque Zeus medio que se la morfaba y por eso
no había tapón que le cerrara el orto, al menos eso dicen las malas lenguas).
Bue... Lo cierto es que mandó un contra hechizo, 
y como no podía hacer que alguien humano quiera a la pendeja 
(no porque sea fea, sino porque tenía fama de puta), 
entonces mandó a un sapo a que le haga compañía.
O sea, la cuestión acá, es que si bien el sapo era un bicho, 
la princesa, si bien al principio sintió repulsión prontamente se encontró
encantada al oír que el sapo, no sólo croaba sino que además, 
era profesor de literatura, eructaba después de manyarse alguna mosca
y se tiraba algún que otro flato citando a Nietzsche.
Era un dandi este gringo.
Así fue que la amistad cada vez fue siendo mayor, princesa y sapo
se iban a retozar por los campos de oro mientras Sting se fumaba un paco
y componía letras, pintaban bigotes y "puto el que lee" en los afiches 
de las modelos, tocaban campanas en las casas y salían cagando.
La princesa sentía que junto al sapo, podía ser ella misma... 
No le jodía eructar en la mesa ni tirarse un "sordito", 
no le jodía chorrear sangre cuando estaba en "esos días" ni mucho menos, 
que la sangre se le secara en los pelos sin afeitar de la entrepierna.
Es mas, el sapo exclamaba alegremente al verla en ese estado :
"¡¡COMO ME BAJARÍA UNOS FIDEOS CON TUCO, MI DIO´!!!!
Ella reía y todo era felicidad.
Mas el sapo sin entender como, cada vez que la veía, sentía mariposas 
revoloteando en su estomago (es probable que esto se debiera al hecho 
de que se las comía vivas), pero como era un romántico, 
prefería creer que estaba enamorándose de ella, 
convengamos que el hechizo servía para humanos, 
no para sapos letreados y con lentes y por estas alturas, 
la princesa tenía 18 años y era terrible perra en celo.
Lógicamente, como pasa siempre que uno se enamora de una mina 
con la que hay mucha piel, la mina le saltó con el clásico.
- "HAY, PERO YO TE QUIERO COMO UN AMIGO!!!!".- 
Mientras se cambiaba la tanga delante del sapo.
Este, que no era ni lerdo ni perezoso, salto de la ventana a la cama, 
no con las patas precisamente al sentir tal erupción al verla en bolas
y al grito kamikaze de "TE ROMPO EL CULO!", dejó al descubierto terrible 
matraca festiva y poco intelectual.
La princesa, sorprendida quedó atónita y con un hilo de baba en la comisura
de su boca, respiro hondo y...
Cantó el gallo
Cayó la bomba atómica
Jebus se tiro un sordito
María se violo al espíritu santo
Y el burro de Shreck se empomó a tu hermana.
Pucho después, la princesa comprobó algo, medio avergonzada
que No le había dado ni siquiera un pico al sapo, pero a este no le importaba, 
estaba con la japi metida en una cubetera llena de hielo.
"Sapo, déjame besarte, yo te quiero..." Exclamó.
El sapo la miro y pronunció solemnemente, como quién profesa su mayor dogma:
"Pero tómatelas, chiruza!!!! ya tá, polvo hechado amor terminado... 
Me voy a jugar un fulbo con Antz, los de bichos y el oso Arturo, PUTA!!!!"
Y así queda esta triste historia, de la princesa que se enamoró de un sapo, 
creando así la zoofilia, de un Dios puto y de los seres humanos, 
que sean la raza que sean, terminamos siempre queriendo 
echarnos un polvo y nada mas.


                                                         Lobo.