7 de abril de 2026

Raíces de hierro


Te declaré muerta para no morir yo.

Mis palabras fueron tajos, y tus ojos, el espejo de mi propia sangre,

buscando que mis palabras hirieran tanto como mi propio duelo.

​Pero los muertos no caminan, y vos no parás de volver.

Te miento y me miento:

sos el fantasma que todavía habita mi memoria.

​La verdad es que tu sombra no descansa;

ronda mis silencios y se admite como mi única musa.

Sos mi agonía y esa certeza amarga

de que hay pasados que, en lugar de irse,

se plantan en el presente echando raíces tan fuertes

que ya son parte de mí.


Lobo.